No me mires de esa manera,
tan profunda, hiriente, sobradora,
que perfora a mis pupilas y
enceguece a mis ojos.
No me hables de esa forma,
tan soberbia, hipòcrita,
llena de obcenidades y
perfectas atrocidades.
No me toques asi,
tan suavemente,
tan amorosamente,
tan sencillamente.
No me mires,
no me hables,
no me toques,
porque he de caer en la tentacion,
vida y alma mia,
de amarte hasta la muerte.
jueves, 13 de octubre de 2011
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