sábado, 17 de agosto de 2019

La despedida




Y de repente el sol se cubrió de cenizas
y la luna en su máximo esplendor se convirtió
en agua cristalina.

Y así me di cuenta de que el amor
que siento por ti se agudiza en cada llanto
postergado.

Y también entendí que el amor
no son migajas, ni pasteles podridos
como tampoco lluvia de lamentaciones.

Y entendí todo, tu indiferencia,
tus promesas incumplidas,
tus falsos espionajes,
tu libertad para hundirme,
 en un pozo sin fondo.

Y ahí, en el lapso de una huella amada
con otra huella de maldad
me di cuenta de todo.

Tú no eras para mi.


Tu presencia

Todos los días, espero que sean las cinco de la tarde, para, así, escuchar tu voz.   Llevás más de cien días de encierro, fue tu c...